Solaris© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
Solaris, la célebre obra de Stanislaw Lem, nos sitúa en la ciencia-ficción más pura, al estilo de 2.001, una odisea del espacio. La humanidad frente a lo desconocido... frente a Solaris. Así se llama el planeta que examina un grupo de científicos con base en una estación orbital. El protagonista, Kris Kelvin, es un psicólogo que recibe la petición de acudir a Solaris. Gibarian, uno de los tres científicos que estudian Solaris, envía un enigmático mensaje rogando su presencia. A su llegada a la estación orbital, Kelvin descubrirá que ésta se ha convertido en un infierno personal para sus ocupantes... incluído él. El guión se centra fundamentalmente en la parte dramática, pudiéndose calificar a la película de drama nihilista. Por contra, se omite describir el planeta Solaris, lo que hace que los acontecimientos resulten confusos y sin motivo para el espectador. La dirección es brillantísima. Soderbergh exhibe la variedad de recursos ópticos de la que ya hiciera gala en películas como Traffic, valiéndose de ella muy acertadamente para captar fríamente la inmediatez y el dramatismo de la situación. La música minimalista complementa la imagen como un guante, aunque quizás a fuerza de minimalista acabe por resultar repetitiva. La escenografía resulta pobre: los interiores de la estación orbital son sórdidos, más parecidos a una fábrica que a una vivienda. El vestuario es original e interesante. Los efectos ópticos y especiales, poco relevantes para la película, están bien hechos. La interpretación: magníficos George Clooney y Natascha McElhone, bien Ulrich Tukur y Jeremy Davies y floja Viola Davis. Valoración:
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[ Selección de lengua | Entrada | Novedades | España se pudre | Críticas de cine | Artículos | Entidades | Curriculum vitae ]
La actual visualización está optimizada para navegadores que no tienen activados los marcos.