Ronin© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
Cinco hombres se reúnen en un bar de París, en una cita acordada a través de contactos. Allí, una mujer les explica cuál será su misión: encontrar y robar una maleta fuertemente custodiada. Se irán recibiendo informaciones del paradero de la maleta y sus propietarios a través de Francia, y se trazarán planes para conseguirla... pero las cosas no son tan fáciles como parecen, y a los protagonistas les esperan varias sorpresas desagradables. La historia, excelentemente construída, abunda en giros sorprendentes que mantienen al espectadore en vilo. El ambiente de los mercenarios está excelentemente descrito, con unos diálogos magníficos. El único fallo es que uno de los protagonistas se quede encoñado por una chica del otro bando y permita que se perjudique su misión por ello. ¡Que estamos a las puertas del siglo XXI, por favor! Pero aparte de ello, la trama es excelente: sin duda, la historia de mercenarios de los noventa. En cuanto a la dirección, es magnífica. Lejos de alardes y efectismos, con un estilo sobrio, a la europea, Frankenheimer nos mantiene pegados a la pantalla. Su mejor virtud es alternar sabiamente un ritmo frenético en las escenas de acción y uno más pausado entre ellas, con tomas aéreas para separar los episodios de la película. Además de ello, las persecuciones de coches son absolutamente espectaculares y sólo por ellas ya merece la pena ver la película. Un detalle más: la música complementa la acción perfectamente, como un guante. Excelente trabajo de Ella Cmiral. Vamos con la interpretación: Papelón de De Niro, tan bueno como en sus mejores tiempos, pragmático y sobrio; gran papel también de Jonathan Pryce y de Jean Reno; bien Natascha McElhone. En síntesis: una obra maestra del género de intriga. Valoración:
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