Pasión por vivir© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
En realidad se trata de una película del género fantástico en la que los sueños se entremezclan con la realidad, pero sin un sólo efecto especial. Desde el primer instante de película el asunto se plantea claramente: la protagonista vive dos vidas diferentes. Una vida de madre de familia viuda en un pueblecito francés (Marie) y otra como solitaria ejecutiva en New York (Martha). El cambio de existencia se realiza a través del sueño: cada vez que se duerme despierta en la otra vida. El dilema no está en determinar cuál o cuales de esas existencias es soñada; eso es algo que ella podría hacer fácilmente, pero no se atreve a perder ninguna de sus dos vidas. El dilema viene cuando se enamora en ambas vidas -evidentemente, de diferentes hombres- y no resiste la tensión de amar a dos hombres diferentes. El guión abunda en bucolismo, con abundantes escenas en paisajes de la campiña francesa o del Central Park de New York. También hay escenas románticas, como una cena en un castillo en ruinas a la luz de un centenar de velas. Pero lo que no hay es tensión: la película avanza de forma lenta, incluso plácida. A lo largo del metraje se van ofreciendo una serie de pequeñas pistas al espectador que se recapitulan en una explicación final. Sin embargo, ésta resulta ser superficial e insatisfactoria. Globalmente, el guión es flojo. Sin embargo Berliner, a base de maestría, consigue insuflar vida a la película. Su manejo de la cámara es pobre, pero este defecto se ve compensado sobradamente por una cuidada escenografía, unos decorados de postal que son un deleite visual, y una acertada dirección de actores. Con estos apoyos Berliner consigue que, a pesar de su ritmo lento, la película mantenga interesado al espectador, sin aburrirle. Por su parte, la música es floja y no aporta nada. En cuanto a la interpretación, es el más firme puntal de la película. El trabajo de Demi Moore no llega a ser brillante, pero sí que tiene un gran mérito al cargar con enormes dificultades: aparecer en prácticamente todas las escenas de la película; rodar esas mismas escenas en desorden; y además interpretar a un personaje muy difícil, que soporta la película entera sobre sí (demasiado cobarde para afrontar la realidad pero al mismo tiempo demasiado honesto para amar a dos hombres). Moore consigue convencernos de ésto; pedir más es imposible. Muy bien por tanto su interpretación, igual que también en general los secundarios, de entre los que destaca Sinead Cusack. Pasable William Fitchner. Y brillante sobre todo Stellan Skarsgård, que durante muchos minutos de la película carga con el peso de la misma, manteniéndola por encima de la línea que separa el interés del aburrimiento. Resumiendo: pasable y entretenida película fantástica. Su argumento es flojo y no convence al espectador, pero lo que sí convence es el drama de la protagonista, muy eficazmente representado. Valoración:
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
[ Selección de lengua | Entrada | Novedades | España se pudre | Críticas de cine | Artículos | Entidades | Curriculum vitae ]
La actual visualización está optimizada para navegadores que no tienen activados los marcos.