Ojos de serpiente© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
La historia se desarrolla en un único escenario: un complejo formado por un pabellón de los deportes, casino y hotel. Allí, en el transcurso de una única noche, asistiremos a un espectacular crimen, perpetrado durante un combate de boxeo. Policías, asesinos y una inocente testigo se perseguirán mutuamente a través de este escenario en un mortal juego del escondite. El guión de De Palma es muy completo, aprovechando a fondo el escenario y sus personajes: los periodistas, los realizadores de televisión, los boxeadores, los tomadores de apuestas. Sin embargo adolece de previsibilidad; un defecto que no es nuevo en sus guiones. Su escena cumbre no se fundamenta en ninguna sorpresa, sino en un conflicto moral bastante soso. Donde si brilla -y cómo- De Palma es, como siempre, en el manejo de la cámara. La película comienza con un impresionante plano-secuencia de más de un cuarto de hora -eso sí, con truco-. También es brillante el montaje de las escenas de persecución, con una fluidez y una consistencia inigualables que dan la impresión de estar allí. También hay que mencionar la música, que es clave en las escenas de tensión, con resultados excelentes. La interpretación: bien Nicholas Cage, interpretando a uno de sus típicos personajes desgarbados y vividores; destaca también la interpretación de la testigo; y sobre todo Gary Sinise, que se luce con su insuperable interpretación del militar. En síntesis: una excelente película de intriga. ¿Porqué no es una obra maestra? Por el defecto antes mencionado: el argumento es demasiado previsible y recto, le faltan un par de giros. Valoración:
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