La novena puerta© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
Una vez más Polanski vuelve el género fantástico, género para el que realizó películas tan exitosas como La semilla del diablo o El baile de los vampiros, y lo hace con una película sobre libros y crímenes, situada en la época actual pero que recuerda mucho a El nombre de la rosa. La historia está protagonizada por Lucas Corso. Este personaje sin escrúpulos, motivado únicamente por el dinero, se dedica al comercio de libros antiguos, en los que es experto. Corso, substancioso cheque mediante, es contratado por el adinerado Boris Balkan para verificar si su ejemplar del antiguo libro Las nueve puertas del reino de la oscuridad, uno de los únicos tres existentes, es auténtico. A partir de ese momento Corso iniciará un largo viaje que le llevará desde New York a España, Portugal y Francia, viaje salpicado de crímenes y de ataques a Corso para intentar despojarle del ejemplar que porta. El guión es intrigante e interesante, pero tiene un defecto insalvable: el final -diferente al de la novela- es absurdo e incomprensible, dejando al espectador con la sensación de que le han tomado el pelo. La dirección es otro cantar. Polanski da una nueva lección de su saber hacer, con excelente manejo de la cámara, magnífica escenografía y buena iluminación. Como en anteriores películas, Roman consigue crear esa atmósfera absorbente que lleva su sello personal y que tan apropiada resulta para las películas de misterio. A esto hay que unirle una gran dirección de actores, con lo que su trabajo en la dirección se hace acreedor al calificativo de magistral. Sólo empecinándonos en el empeño podemos encontrarle un defecto: el ritmo es lento, pudiendo llegar a ser pesado en alguna escena. En cuanto a la música, resulta adecuada sin llegar a brillar. La interpretación es brillantísima: se lucen a un gran nivel Frank Langella, Johnny Depp y la intérprete de la baronesa, siendo quizás el primero el más destacado de este colosal trío. Pasable Emmanuelle Seigner, que carga con un personaje casi mudo, y floja Lena Olin. A la hora de valorar la película, hay que decir que está muy bien interpretada y dirigida, pero que su final es un insulto al espectador. Sintetizando: floja película. Valoración:
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