La amenaza fantasma© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
George Lucas, consciente de ello, ha procurado satisfacer todas estas expectativas. En La amenaza fantasma visitaremos la capital Koruskant (plagiada del Trantor de Asimov), asistiremos a un Consejo de Jedis, a una reunión del Senado, y a los primeros pasos de Obi-Wan, Annakyn y también del futuro Emperador; incluso veremos cómo construyen a C3PO. No queda, pues, ninguna laguna, ni nada que se eche de menos. Otro cantar es la forma en que se retrata a los personajes. Dejando aparte ciertas incongruencias (en El imperio contraataaca Obi-Wan afirma que Yoda fué su maestro, cosa que ahora resulta ser falsa), los Jedis resultan decepcionantes. A pesar de su discurso esotérico de estilo Zen, los Jedis del Consejo destilan de todo menos serenidad. Qui-gon Jin y Obi-Wan sí son carismáticos, pero por otra parte luchan los dos a la vez contra Darth Maul, no vacilan en golpearle mientras está caído, y además utilizan su control mental Jedi para intentar estafar a un honrado comerciante. No hay nada en Holywood que una saga suficientemente larga no pueda degradar. La historia se centra en el planeta Naboo y en su conflicto con la Federación de Comerciantes, que degenera en un enfrentamiento armado que la República es incapaz de detener. Los Jedi tomarán partido del lado de los habitantes del planeta, los Natoo y los Gungan. Sin embargo, el conflicto resultará más complicado de lo previsto. La Federación de Comerciantes resulta contar con el apoyo secreto de Lord Sith, enemigo de los Jedi. El guión está bien nutrido de aventuras, golpes cómicos, combates y peripecias; sin embargo hay que advertir que no se trata de una película para adultos. El verdadero protagonista es el niño Annakyn, con lo cual estamos ante una película más infantil aún que El retorno del Jedi, definitivamente infantil. Poderoso caballero es Don Dinero en general y el merchandising en particular; se ve que la frase "¿Acaso conocen a alguien que esté contento con el dinero que tiene?" es una verdad como un templo, incluso para George Lucas. La dirección es sobria y efectiva, con buenos resultados; bien la cámara, lo que falla un poco es la dirección de actores. Los efectos especiales son punteros, con unos resultados asombrosos, aunque hay algunas conversaciones entre Qui-gon Jin y Jar-jar donde el segundo no está en el lugar hacia el que el primero mira. Los efectos sonoros son excelentes, siendo una delicia disfrutar de la película en un cine con surround. La música de John Williams es tan buena como siempre y contribuye decisivamente a crear la atmósfera de la película. La interpretación: muy bien Liam Neeson y Ewan McGregor como Jedis, al igual que el intérprete de Palpatine; bien Natalie Portman y Jake Lloyd; pasable Pernilla Agust; bien Terence Stamp en su brevísima aparición y mal Samuel L. Jackson como el Jedi menos Jedi de la saga, al que sólo le falta un tic nervioso. En síntesis: un magnífico espectáculo para niños, pero que ha perdido la magia. Valoración:
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