Babe, el cerdito en la ciudad

© Nacho Agulló.  Todos los derechos reservados

Cartel de la película     ¡Babe ha vuelto!  Este porcino animal saltó a la fama mundial en 1995, protagonizando Babe, el cerdito valiente.  Aquella singular película cautivó al mundo entero con su universal mensaje: "Todos podemos ser lo que queramos ser, no importa cuál fuera nuestro nacimiento"; mensaje especialmente predilecto en Australia y Estados Unidos, países formados a partir de un gran caudal de emigrantes.  Babe, el cerdito valiente disfrutó de un restringidísimo privilegio, accesible a sólo cinco películas por año: ser nominada al Oscar a la mejor película (en lengua inglesa).  El propio Babe intervino en la ceremonia de los Oscars, vía satélite desde Australia, por supuesto.

     Una puntualización: Babe no tiene género definido.  La versión original lo define como pig, sin especificar si se trata de macho o hembra.  Su infantil voz tanto puede corresponder a uno como a otra.  A la hora de traducir la película al castellano la distribuidora ha tenido que decidirse, convirtiendo a Babe en macho.  Pero es igualmente posible que Babe sea hembra.

     Ante esta continuación podemos preguntarnos, ¿Qué es lo que se puede esperar, si la historia de Babe ya quedó perfectamente contada, y cerrada, en la primera película?  ¿Se tratará de la típica producción sin más justificación que la monetaria?  Pues no es así.  Esta segunda película retoma el mensaje ideológico de la primera y profundiza más en él.  Para ello se busca un escenario desafiante: las deshumanizadas ciudades actuales, donde abundan la delincuencia y la miseria.  Babe sale de su idílica granja y se enfrenta a este desafío en Metrópolis, ciudad amalgama de todas las ciudades modernas.  Esta es la base del argumento, que se fundamenta en una crítica feroz y exagerada a nuestro actual modelo capitalista de sociedad.  Se presenta a la policía como un organismo represor que persigue a inocentes, a los bancos como carroñeros que acechan las desgracias ajenas para despojar a los infortunados, y al empleo precario como un engaño explotatorio.  Hay momentos realmente duros, como cuando un perro se está ahogando delante de una pequeña multitud de animales de ciudad y ninguno mueve una pata para salvarlo.  Francamente, no recomiendo esta película para niños menores de ocho años.

     Ante esta situación, Babe no se limita a repetir el mensaje igualitarista de la primera parte y responde con una propuesta más definida: comunismo.  Babe propone a los animales desheredados de la ciudad una utopía colectivista.  Esta utopía encontrará a sus enemigos no entre los propios animales sino entre los humanos, y en particular en la alta sociedad que disfruta de la ópera y de lujosas fiestas de alto copete.  Contra ellos, el argumento plantea una revolución simbólica.

     Hay un curioso detalle discordante.  Los seguidores de Babe pasan por delante de él uno a uno, y a requerimiento de un feroz perro de pelea le rinden una especie de pleitesía.  Es algo que choca con el igualitarismo predicado.  Durante un fugaz instante, uno se pregunta si toda la película no será un ejercicio de perversión, si la intención del autor no habrá sido parodiar la granja animal de Orwell situando a Babe en el papel del tiránico cerdo Napoleón, que está secundado por perros asesinos y representa simbólicamente a Stalin.  Dejémoslo como fallo del guión.

     Por otra parte, el guión está bien elaborado, encajando y enlazándose perfectamente todas las partes de la historia.  Si acaso, la continuidad es un poco irregular, con un ritmo narrativo que cambia de rápido a lento y viceversa con brusquedad.  Como curiosidad, decir que hay un par de escenas inspiradas en las películas de Mad Max.  La dirección de Miller es tan buena como siempre: cámara perfectamente manejada y escenografía brillante.  No obstante, su dirección tiene un cierto tono siniestro, y no sólo porque la mayor parte de la historia se desarrolle en lugares oscuros.  Las escenas de peligro, rodadas con un sabio uso de la iluminación y los movimientos de cámara, ponen en vilo al espectador como si de una película de terror se tratara; como por ejemplo la escena del pozo, donde se usa asimismo una voz en off enervante.

     La música cumple bien su función de acompañar la acción, sin llegar a brillar excesivamente.  En cuanto a los efectos visuales, son auténticamente punteros.  La ciudad de Metrópolis está brillantemente creada mezclando retazos de Nueva York, Los Angeles, San Francisco o incluso Venecia, con un resultado visual asombroso.  Pero todavía más asombroso es el efecto conseguido con los animales.  Si ya en la primera película se conseguía que los animales adoptaran expresiones de risa, enfado o estupefacción con una verosimilitud nunca antes vista, en esta continuación se sube aún más el listón.  En particular, los monos utilizan una gama tan amplia y detallada de expresiones faciales que la ilusión de que se trata de personas es completa.

     La interpretación es excelente.  Muy bien -como siempre- James Cromwell, en una interpretación breve que deja con ganas de más.  Muy bien también la granjera.  Bien el veteranísimo Mickey Rooney, y también la hotelera.

     Así que tenemos una película con un guión bien hecho, muy bien dirigida, excelentemente interpretada, y con unos efectos visuales impresionantes... pero sin embargo es una película floja.  ¿Porqué?  Sencillo: arte e ideología nunca han hecho buena pareja.  El espectador puede aceptar sin problemas el mensaje igualitario de la primera película, pero esta segunda exige aceptar una visión excesivamente sesgada de la realidad, produciéndose un distanciamiento.  Es una película concebida para una minoría, que no puede ser disfrutada con igual satisfacción por el resto de los espectadores.

Valoración: Valoración: 2 estrellasValoración: 2 estrellas

Datos de la película
Título: Babe, el cerdito en la ciudad
Título original: Babe: pig in the city
Género: Comedia
Año: 1.998
Nacionalidad: Australoestadounidense
Color: Color
Dirección: George Miller
Guión: George Miller, Judy Morris, Mark Lamprell
Intérpretes: Magda Szubanski, James Cromwell, Mary Stein, Mickey Rooney
Voces: Elizabeth Daily, Danny Mann, Glenne Headly, Steven Wright, James Cosmo, Nathan Kress, Myles Jeffrey, Stanley Ralph Ross, Russi Taylor, Adam Goldberg, Eddie Barth
Producción: Kennedy Miller
Productores: George Miller, Doug Mitchell, Bill Miller
Diseño de producción: Roger Ford
Fotografía: Andrew Lesnie
Música: Nigel Westlake
Efectos visuales: Rhythm & Hues the Mill, Animal Logic
Duración: 97 minutos
Lengua: Español (doblado)
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