American beauty© Nacho Agulló. Todos los derechos reservados
La historia se centra en una familia americana -padre, madre e hija adolescente-, aparentemente feliz pero inoperante en la práctica: incomunicación absoluta entre los tres, sexualidad nula entre marido y mujer, y trabajos frustrantes. Una frase del marido lo resume todo: "el matrimonio es sólo una fachada para que todos vean lo normales que somos". Ésta es precisamente la motivación principal de la película: denunciar la hipocresía social que impulsa a la gente a mantener un matrimonio frustrado antes que a buscar una nueva vida. Y precisamente eso, buscar una nueva vida, es lo que el marido decide hacer. Rejuvenecido por la atracción que siente por una amiga de su hija -la belleza a la que hace alusión el título-, decide tomarse su gris y monótona vida de otra manera. Cambia su frustrante trabajo por otro peor pagado pero que le gusta más, empieza a hacer deporte y se fuma unos cuantos porros. Además de ésto, el guión retrata también las existencias de la mujer y la hija, que también cambian. El guión está escrito en clave de comedia, o mas bien sátira, que ridiculiza la sociedad americana actual. Su mayor virtud reside en el acertado retrato de temas genéricos, como la frustración sexual o la frustración en el trabajo. Donde no está tan acertado es en su retrato de los personajes jóvenes. Por otra parte, los diálogos son muy buenos: no chispeantes pero inteligentes, mantienen interesado al espectador. La dirección de Sam Mendes es muy buena, con un destacadísimo y exquisito sentido del ritmo que se ayuda de una banda sonora exótica y minimalista, perfectamente adecuada. Mendes hace algo muy curioso: reinterpreta el guión y convierte las partes de la mujer y la hija en drama, transformando así una sátira descarnada en una película seria y reflexiva. La película queda así en un punto intermedio entre comedia y drama, donde la mitad satírica es la parte del marido. El final -que no desvelaré- también combina drama y comedia. Eso sí, está deliberadamente prefigurado y anunciado con abundancia para que su impacto dramático quede mitigado, de forma que al final prepondera ligeramente la comedia; de ahí que a la hora de optar entre categorías, la película se encuadre mejor en la de comedia. La interpretación es brillante. Excelente Kevin Spacey, que se hace acreedor al título de sucesor de Jack Lemmon en el típico papel de marido-cuarentón-frustrado. Muy bien Annette Bening; y ello a pesar de interpretar un papel cómico reinterpretado como dramático, lo cual da buena prueba de su talento como actriz. Igualmente muy bien el militar Chris Cooper, a pesar de padecer el mismo lastre. Quien sí se beneficia de la reinterpretación es Wes Bentley, que cuaja un papel dramático soberbio. Muy bien la "belleza americana" Mena Suvari, bien la hija Thora Birch y discreto Peter Gallagher. Sintetizando: retrato de la sociedad estadounidense actual, mitad divertida sátira, mitad interesante drama, siempre entretenido y con buen ritmo. Una excelente película. Valoración:
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